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"La Palabra se hizo carne"

Homilía de Navidad. Ciclo A


No teman. Les traigo una buena noticia: hoy les ha nacido…, en la ciudad de David, un Salvador… con estas palabras el ángel anuncia a los pastores el nacimiento del Hijo de Dios. Se han cumplido las promesas hechas desde antiguo. El Emmanuel, el Dios-con-nosotros, se ha hecho carne y ha puesto su morada entre nosotros.


San Juan, en el prólogo de su evangelio, para resaltar la grandeza del acontecimiento que estamos celebrando, la Navidad, el nacimiento del Hijo de Dios, se remonta a los orígenes de todo, a la creación, al Principio… de todo cuanto existe, y nos invita a contemplar el misterio del Hijo de Dios en su existencia eterna y en su encarnación histórica. Él, desde siempre, es Dios; por Él y en Él todo existe, y ha querido asumir nuestra limitada condición humana, en su Encarnación y en su Nacimiento se ha querido hacer uno de nosotros, aun cuando no lo quisieron recibir, ya que vino a los suyos y los suyos no los recibieron, y no lo sabemos recibir, pues en un mundo tan materialista y consumista la mayor de las personas nos preocupamos más por las cosas de este mundo que vivir el verdadero sentido de la Navidad. El evangelio de hoy nos invita a reflexionar en algunos puntos importantes.


Cristo Jesús, el Señor, La Palabra de Dios, es el fundamento de todo, Él es la fuente de la luz y de la vida para el hombre, es el Emmanuel anunciado por el profeta Isaías, pero más que el Dios con nosotros, es el Dios en nosotros, porque asume nuestra naturaleza, puso su morada entre nosotros, nos hace Él. Que importante entender que no solo está con nosotros, sino que vive en nosotros y vivir la vida de Dios.


La venida de Cristo, aun cuando a veces pareciera un fracaso, porque el mundo no lo ha querido recibir y pareciera ignorarlo, sigue siendo un gran anuncio y motivo de alegría, porque actualiza y hace presente entre nosotros la salvación, una salvación de la que se experimenta una gran necesidad, pues en la humanidad se sigue sintiendo deseo de Dios, de paz, de justicia, de amor de vivir verdaderamente en la luz y la verdad; pero desafortunadamente lo buscamos equivocadamente, pero en todos hay un deseo del bien, de Dios, dejémonos alcanzar por su salvación. Para alcanzar esa Salvación el evangelio nos presenta el testimonio y el ejemplo de Juan el Bautista, el profeta humilde y sencillo, que en la humildad nos enseña el camino para recibir y vivir a plenitud la salvación.


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Autor: P. José Angel Cisneros Toche.

Párroco de "La Ascención del Señor" (Cosmos–Morelia)

padrecharo1@yahoo.com.mx

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