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Mensaje de Navidad 2023

La voz del Arzobispo

A TODA LA COMUNIDAD DE LA ARQUIDIÓCESIS DE MORELIA Y A LOS HOMBRES Y MUJERES DE BUENA VOLUNTAD:

 

Les saludo con mucho afecto y cariño, deseando que la Paz del Niño Jesús, el Emmanuel, reine en sus corazones y en sus hogares.

 

De corazón les felicito a todos con ocasión de esta Navidad 2023: al Sr. Cardenal Alberto Suárez Inda, a los obispos eméritos, a mi obispo auxiliar, a los presbíteros, a los religiosos y religiosas, a los fieles laicos, a las autoridades civiles y a las organizaciones e instituciones de toda la sociedad. Que todos en esta Navidad vivamos y compartamos el Evangelio de la esperanza, del amor, de la verdad, de la justicia y de la paz.

 

Queridos hermanos, como cada Navidad, los invito a contemplar a Cristo el Señor, nacido de María, nacido para todos los hombres, nacido para darnos su paz, nacido para darnos la salvación. Pido para que lo sucedido en Belén resuene en todos nuestros hogares y comunidades, en todos nuestros ambientes eclesiales y sociales. 

 

¡Gloria a Dios en el cielo y paz a los hombres de buena voluntad!, es el canto que pronunciamos en toda la Navidad, sí, celebramos con gran júbilo el nacimiento del Rey y Señor, nuestra alegría y nuestra esperanza.

 

En esta Navidad los invito a contemplar los pesebres de nuestros hogares, templos y plazas, contemplemos lo sucedido en Belén, pues allí se nos da el regalo más grande que el Padre nos ha querido dar: Cristo, la roca firme de la verdad divina y de su amor paterno. 

 

Sí, el eterno Padre envió a su Hijo para salvarnos a todos del mal que hay dentro de todos los hombres y también dentro de la historia. Jesús con su encarnación y nacimiento nos salva de todo mal, sobre todo del pecado y de la muerte eterna, de hecho eso significa su nombre “Jesús”: Salvador. Sí, esto es lo que significa el nombre de aquel Niño, el nombre que, por voluntad de Dios, le dieron María y José. El Emmanuel fue enviado por Dios Padre para salvarnos del mal, de la separación de Dios, del orgullo presuntuoso de actuar por sí solos, de rivalizar con Dios y ocupar su puesto, de decidir lo que es bueno y lo que es malo, de sentirnos dueños de la vida y de la muerte (cf. Gn 3,1-7). 

 

Volvamos a contemplar con nuestros ojos y con el corazón al Niño en el pesebre, convenzámonos que Jesucristo es la prueba de que Dios ha escuchado el clamor de salvación y amor del hombre, el amor del Padre a la humanidad es tan grande que envió a su Hijo al mundo para que naciera entre nosotros y, así en nuestra humanidad, sentir su presencia, su amor, su poder, su misericordia y su paz. El Emmanuel nacido de María y del Espíritu es la reconciliación encarnada entre Dios y el hombre.

 

En esta Navidad miremos al Mesías prometido, esperado, encarnado y nacido, y pidámosle “ven a salvarnos”. Sí, que salve a todos aquellos que viven situaciones difíciles y que experimentan situaciones de pobreza, de violencia, de inseguridad, de guerra, de hambre, de discriminación… 

 

Pidámosle a Jesús Niño, ante estas situaciones, que nos abramos a la colaboración para el diálogo veraz y constructivo, a la honestidad e integridad de vida, así como a un comportamiento humano, basado en los principios de verdad, libertad, igualdad y justicia, que mira al bien común, camino sabio para la Construcción de la Paz.

 

El Dios que se ha hecho hombre por amor al hombre sostenga a todos los que trabajamos en la Construcción de la Paz, que esta Navidad nuestro espíritu se abra a la esperanza contemplando la gloria divina oculta en la pobreza de un Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre: es el Creador del universo reducido a la impotencia de un recién nacido. Aceptar esta paradoja, la paradoja de la Navidad, es descubrir la Verdad que nos hace libres y el Amor que transforma la existencia. En la noche de Belén, el Redentor se hace uno de nosotros, para ser compañero nuestro en los caminos engañosos de la historia. 

 

En esta Navidad 2023 demos gracias a Dios por el nacimiento de su Hijo, que Él siga siendo un brote de vida nueva y esperanza para toda la humanidad. Los invito a invocar la presencia amorosa de la Sagrada Familia de Nazaret, que ellos nos ayuden a vivir una feliz Navidad; que ellos nos ayuden a comprender el misterio del nacimiento de Cristo y también ellos nos guíen para dar al mundo testimonio de su verdad, de su amor y de su paz.

 

¡A todos felices fiestas navideñas!

Con mi oración, cariño y bendición:

+Carlos Garfias Merlos,

Arzobispo de Morelia

Morelia. 24 de diciembre de 2023




 

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