Santa Hildegarda de Bingen
Santoral 17 de Septiembre

Conocida como la "Sibila del Rin" y una de las mentes más brillantes, prolíficas y fascinantes de la Edad Media, nació en el año 1098 en Bermersheim (Alemania) en el seno de una familia noble. Desde su más tierna infancia experimentó visiones místicas y de luz divina, un don que mantuvo en estricto secreto durante gran parte de su juventud. A la edad de ocho años fue oblatada al monasterio benedictino de Disibodenberg, donde recibió una sólida formación espiritual y cultural de manos de la condesa Jutta de Sponheim. Tras la muerte de esta, Hildegarda fue elegida unánimemente como abadesa por su comunidad; sin embargo, impulsada por nuevas y urgentes visiones en las que Dios le ordenaba escribir lo que veía y oía, fundó más tarde un nuevo monasterio independiente en Rupertsberg, cerca de Bingen, buscando mayor libertad para su creciente labor intelectual y espiritual.
A pesar de ser mujer en una época dominada por los hombres, Hildegarda alzó su voz profética sin temor ante Papas, emperadores, obispos y reyes, a quienes aconsejaba, exhortaba y corregía con firmeza evangélica cuando la moral decaía. Su genio abarcó prácticamente todos los campos del saber de su tiempo: dejó una vasta obra mística y teológica (como el célebre tratado Scivias), compuso una exquisita y revolucionaria obra musical sacra que anticipó la polifonía, e investigó profundamente las ciencias naturales y la medicina en libros pioneros donde describió remedios curativos, plantas medicinales y la anatomía humana desde una perspectiva holística. Dotada de una energía prodigiosa y una profunda paz interior, falleció a avanzada edad el 17 de septiembre de 1179. Fue proclamada Doctora de la Iglesia por el papa Benedicto XVI en 2012, convirtiéndose en un faro eterno de sabiduría, ciencia, arte y santidad.







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