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Homilía Domingo de la Resurrección del Señor - Ciclo A

  • hace 22 horas
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: hace 15 horas

“Él debía resucitar de entre los muertos”

Queridos hermanos, estamos celebrando la resurrección del Señor

y sin duda este acontecimiento vino a abrir los ojos de los discípulos,

a que cada cosa que ellos vivieron con él encajara perfectamente

y que este acontecimiento viniera a iluminar su mente y su corazón.

 

El evangelista San Juan nos presenta en unas pistas para comprender el evangelio de hoy, nos dice que María Magdalena llegó cuando todavía estaba oscuro, así nos sentimos con frecuencia, rodeados de problemas, enfermedades o crisis de fe, la Pascua no niega la oscuridad, sino que la atraviesa, la resurrección nos enseña que el dolor no tiene la última palabra, la tumba vacía es la respuesta de Dios al sufrimiento humano, el discípulo amado ve lo mismo que Pedro, lienzos, tumba vacía, pero nos dice el evangelio, vio y creyó.

 

Con mucha frecuencia tenemos en nuestra vida la evidencia de que Dios está con nosotros, pero nos falta fe para interpretarla. La fe no es creer algo increíble, sino confiar en que el amor es más fuerte que la muerte.

 

El signo del sepulcro vacío no es sólo un hecho histórico, es una invitación, si la tumba de Jesús está vacía, significa que la muerte ha sido vencida. Nuestra fe no se trata de venerar una tumba vacía,

sino en confirmar que Cristo ha vencido a la muerte, significa también;

que nuestros esfuerzos, dolores y sepulcros de esta vida que tenemos

pueden transformarse en lugares de resurrección.

 

La fe necesita la palabra de Dios, con frecuencia no entendemos lo que nos sucede porque no conocemos el plan de Dios revelado en su palabra. El domingo de Pascua nos invita a volver a ver nuestra vida desde la perspectiva de la victoria de Jesús, he aquí el mensaje de la fiesta de la resurrección, a la luz de este acontecimiento, que es el más importante de nuestra fe, adquieren sentido todas las cosas de nuestra vida, los sufrimientos, las injusticias, todo aquello que oscurece nuestro corazón, hoy se ilumina con la resurrección del Señor.

 

Señor Jesús, en esta mañana de Pascua, al contemplar tu sepulcro vacío, mi corazón se llena de esperanza, gracias por vencer la muerte, el miedo y la oscuridad. Te pido que la luz de la resurrección ilumine las zonas oscuras de mi vida, mis dudas y mis angustias. Como el discípulo amado, concédeme la gracia de ver y creer, de reconocerte vivo en los pequeños signos de tu amor y en mis hermanos, que sabiéndote resucitado, viva con alegría y valentía, siendo testigo de que la vida, el amor y la paz tienen la última palabra. ¡Aleluya, aleluya!


+José Armando Álvarez Cano,

    Arzobispo de Morelia

 

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