San Jenaro
Santoral 19 de Septiembre

Obispo de Benevento y uno de los mártires más venerados de la Iglesia católica, nació probablemente en Campania, Italia, en la segunda mitad del siglo III. Durante la feroz persecución contra los cristianos desatada por el emperador romano Diocleciano alrededor del año 305, Jenaro ejerció su ministerio episcopal con valentía y entrega inquebrantable, consolando a los fieles, visitando a los prisioneros por causa de la fe y desafiando los edictos imperiales que prohibían el culto a Cristo. Su celo pastoral lo llevó a trasladarse a Pozzuoli para visitar a los diáconos Sossio y Proculo y al laico Eutiques, quienes habían sido arrestados y condenados a muerte por negarse a sacrificar a los ídolos paganos.
Fue precisamente durante esta visita cuando el propio obispo fue detenido por las autoridades romanas junto a sus compañeros, siendo sometidos a diversos tormentos para obligarlos a apostatar. Según recogen las actas martiriales antiguas, al mantenerse firmes en su fe cristiana, los jueces ordenaron su ejecución, siendo decapitados en los Campos Flegreos, cerca de Nápoles, el 19 de septiembre del año 305. El cuerpo del santo fue recogido por los napolitanos con profunda devoción y trasladado posteriormente a la catedral de Nápoles, donde se convirtió en el patrono principal de la ciudad y de su archidiócesis.
San Jenaro es mundialmente célebre y evocado año con año debido al extraordinario fenómeno conocido como el "milagro de la liquefacción" de su sangre. La tradición, documentada de forma continua desde hace siglos, relata que la sangre del mártir, conservada en dos ampollas de vidrio selladas dentro de la catedral, se licúa espontáneamente varias veces al año (especialmente en su festividad litúrgica del 19 de septiembre, el primer sábado de mayo y el 16 de diciembre) ante la presencia de los fieles reunidos en oración. Este prodigio, profundamente arraigado en la piedad popular napolitana, es interpretado como un signo vivo de la protección continua del santo sobre su pueblo y de la fidelidad a la gracia divina.







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